Comunica-Habilidad: Cuando comunicar se convierte en habilidad.
En el ámbito de la Gestesia, entendemos que la comunicación no es solo un intercambio de palabras, sino un proceso complejo donde intervienen la emoción, la percepción, el lenguaje y el cuerpo. Desde esta mirada nace el término COMUNICABILIDAD: un juego de palabras que une comunicar y habilidad, y que apunta a algo mucho más profundo que “saber hablar”.
La Comunicabilidad es la capacidad de transmitir y recibir información de manera efectiva, consciente y coherente, integrando los distintos niveles del ser humano.
No se trata solo de qué decimos, sino de:
· Cómo lo decimos
· Desde dónde lo decimos
· Y cómo es interpretado por el otro
En Gestesia, mejorar la comunicabilidad implica trabajar sobre varios pilares:
1. Inteligencia emocional
Una persona con alta comunicabilidad no reacciona automáticamente, sino que reconoce su estado emocional antes de expresarse. Esto reduce malentendidos y evita que la emoción distorsione el mensaje. Cualquier exceso de emoción (tanto en emisor como receptor) se convierte en un obstáculo a la comunicación.
2. Lenguaje (mecánica lingüística)
La comunicabilidad implica elegir con precisión el lenguaje, evitando generalizaciones, juicios o interpretaciones que dificultan la comprensión.
Las palabras no son neutrales, construyen realidades. Los seres humanos dotamos de poder y peso a las palabras fruto del propio aprendizaje, condicionado por numerosos factores (cultura, autoestima, percepción…)
3. Comunicación no verbal
El cuerpo comunica constantemente. La coherencia entre lo verbal y lo no verbal es clave. Cuando hay incongruencia, el mensaje pierde fuerza y credibilidad. Recordar que somos seres emocionales con capacidad para razonar, e instintivamente la gestualidad es una estrategia de supervivencia. El cuerpo siempre va a hablar aquello que no queramos comunicar y el cerebro límbico es el responsable.
4. Percepción (influida por el eneagrama y otros filtros)
No vemos la realidad tal como es, sino tal como somos. La comunicabilidad incluye la capacidad de reconocer que el otro interpreta desde su propio mapa, y no desde el nuestro. La comunicación es algo vivo y adaptable, no una estructura rígida e inmutable.
Muchas personas creen que se comunican bien porque hablan con claridad, sin embargo, la verdadera comunicabilidad no se mide por lo que uno dice, sino por lo que el otro comprende.
Aquí aparece un cambio fundamental:
Comunicar no es emitir un mensaje, es generar comprensión. Es pasar de comunicar a conectar
Si no hablamos con un chino en alemán, será importante adaptar la comunicación a quien escucha para que el mensaje sea recibido correctamente.
Cuando desarrollamos comunicabilidad:
· Disminuyen los conflictos innecesarios
· Aumenta la claridad en las relaciones
· Mejora la capacidad de influencia
· Y se fortalece la conexión con los demás
La comunicabilidad no es un talento innato, es una habilidad entrenable. Requiere observación, práctica y ajuste constante.
Desde la Gestesia, se propone un camino claro:
1. Tomar conciencia de cómo comunicamos (Inteligencia Emocional)
Porque el emisor es el agente más importante de la comunicación y el principal interesado en hacer llegar un contenido. Autoobservarse es la pieza clave que sustenta la coherencia comunicacional.
2. Detectar incoherencias entre emoción, pensamiento y expresión (Inteligencia No Verbal)
Hoy sabemos que la gestualidad inconsciente tiene un significado descifrable, que se puede aprender, y que ayuda en el proceso de comunicación dado que podemos adelantarnos a cierres comunicacionales e incluso prevenir malentendidos.
3. Ajustar el lenguaje y la forma (Mecánica Lingüística)
Entender cómo funciona el lenguaje y los sesgos y condicionamientos que habitualmente están presentes en la comunicación. Cómo se usa términos como condicionamiento y persuasión. Entender los atajos del cerebro a nivel lingüístico para prevenirlos y reestructurarlos.
4. Validar si el mensaje ha sido comprendido (Eneagrama)
Porque no hay comunicación sin receptor. De nada sirve emitir un mensaje, cuidar emoción y lenguaje, si no presto atención al otro y sus dinámicas o sesgos perceptivos.
La comunicabilidad es el puente entre lo que somos y lo que el otro percibe. Desarrollarla no solo mejora nuestras conversaciones, sino también nuestra forma de relacionarnos con el mundo.
Porque al final, no se trata solo de hablar mejor…
sino de entender y ser entendidos con mayor precisión y humanidad.