Perder el Control

blog image

Creíste tener control, pero lo único que tuviste es miedo a la incertidumbre.

El mayor temor de una empresa respecto a sus empleados no suele ser lo que se dice en voz alta (baja productividad, errores, etc.), sino algo más profundo: perder el control.

 

Ese “control” se manifiesta en varias capas:

 

·      Que el empleado piense por sí mismo y cuestione decisiones

·      Que no se alinee con la cultura o los objetivos

·      Que baje su compromiso sin que sea visible

·      Que tenga más poder del esperado (por conocimiento, relaciones, influencia)

·      Incluso que se vaya… llevándose talento, información o clientes

 

En el fondo, el miedo es:

 “¿Y si no podemos predecir ni dirigir su comportamiento?”

 

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

 

Las empresas intentan reducir esa incertidumbre con:

 

·      Procesos rígidos

·      Supervisión excesiva

·      Cultura de control más que de confianza

·      KPIs constantes, que cuando se usan de forma excesiva o mal planteada, generan:

-             Sensación de vigilancia permanente

-             Foco en el número en lugar del sentido

-             Estrés y presión continua 

-             Conductas reactivas (cumplir el KPI, aunque perjudique el conjunto)

 

Pero esto tiene un efecto paradójico: cuanto más controlan, más desconexión generan.

 

Esto que ocurre a nivel de empresa ¿afecta del mismo modo al ciudadano de a pie? ¿Existe en la persona el miedo a perder el control?

 

Por supuesto que sí, tan solo cambia el contexto.

 

El ciudadano también vive con una versión interna de ese mismo temor:

·      Miedo a perder el control de su vida

·      Miedo a no saber cómo reaccionará ante lo que ocurra

·      Miedo a no encajar o ser rechazado

·      Miedo a que otros (jefes, pareja, sociedad) condicionen su comportamiento

 

En esencia, es el mismo patrón psicológico:

 

Necesidad de control para sentirse seguro frente a la incertidumbre.

 

Tanto en empresas como en individuos ocurre algo clave:

 

Se intenta controlar lo externo (personas, situaciones)

Porque no se domina lo interno (emociones, interpretaciones, reactividad)

 

Ahí aparece el problema real: No es falta de control… es falta de gestión de la percepción.

 

Una empresa madura evoluciona:

·      De Control a Confianza

·      De Supervisión a Responsabilidad

·      De Miedo a Cultura

 

Y una persona madura hace el mismo tránsito:

·      De Reacción a Respuesta

·      De Miedo a Comprensión

·      De Control externo a gestión interna

 

Cuando el miedo a perder gana la batalla en forma de necesidad de controlar, necesidad de guiar, imponer, supervisar, intimidar… ya has perdido lo más fundamental que es la capacidad de tu propia autogestión.

Creíste tener control, pero lo único que tuviste es miedo a perder y a la incertidumbre.

 

“A todos nos gusta pensar que tenemos cierto control sobre nuestras vidas y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos al mando”.