Cuando la Percepción se distorsiona

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La ANSIEDAD desde Gestesia, cuando la percepción se distorsiona

La ansiedad suele vivirse como un enemigo interno, una sensación incómoda, invasiva, que tiende a aparecer sin permiso y desbordar la capacidad de respuesta. Sin embargo, desde el enfoque de la Gestesia, la ansiedad no es el problema en sí mismo, sino el resultado de una lectura distorsionada de la realidad.

 

La clave no está en eliminar la ansiedad, sino en comprender qué la está generando.

 

 

1.        La ansiedad no nace de lo que ocurre, sino de cómo lo interpretamos

 

Uno de los pilares fundamentales de la Gestesia es la mecánica lingüística, que sostiene que no reaccionamos directamente a los hechos, sino al lenguaje interno con el que los interpretamos.

 

La ansiedad aparece cuando ese lenguaje interno está cargado de:

 

·      Anticipación negativa (“seguro que saldrá mal”)

·      Generalizaciones (“siempre me pasa lo mismo”)

·      Personalización (“esto dice algo malo de mí”)

 

No es el evento lo que activa la ansiedad, sino la historia que construimos sobre él.

 

2.        El secuestro emocional: cuando la emoción toma el control

 

Desde la inteligencia emocional, la ansiedad puede entenderse como un estado en el que la emoción se adelanta a la acción. El sistema emocional interpreta amenaza (real o imaginada) y activa al cuerpo sin que haya un análisis consciente previo.

Esto genera una reacción automática:

 

·      Tensión corporal

·      Pensamiento acelerado

·      Necesidad de control o evitación

 

En Gestesia, trabajamos en desacoplar emoción y acción, permitiendo que la emoción esté presente sin que dirija la conducta.

 

3.        El cuerpo como amplificador: la dimensión no verbal

 

La inteligencia no verbal nos muestra que el cuerpo no solo refleja la ansiedad, sino que también la amplifica.

 

Posturas cerradas, respiración superficial, tensión en mandíbula o hombros… todo ello envía señales al cerebro que refuerzan la sensación de amenaza.

 

Por eso, intervenir en el cuerpo no es superficial, es estratégico:

 

·      Abrir la postura

·      Regular la respiración

·      Disminuir la tensión muscular

 

No eliminan la causa, pero reducen la intensidad del sistema de alarma.

 

4.        Eneagrama: diferentes formas de vivir la ansiedad

 

Desde el Eneagrama, se entiende que la ansiedad no se experimenta igual en todas las personas. Cada estructura de personalidad tiene una forma particular de anticipar el peligro fruto de sus propias tendencias perceptivas y de flitrado.

 

·      Algunos viven en la anticipación constante (hipervigilancia)

·      Otros la niegan y la evitan (desconexión)

·      Otros la transforman en control o exigencia

 

Esto explica por qué las soluciones genéricas muchas veces no funcionan: no todas las ansiedades tienen el mismo origen interno.

 

5.        Morfopsicología: la tendencia a sostener la tensión

 

La Morfopsicología aporta otra capa: hay estructuras faciales y corporales que reflejan una mayor tendencia a la contención, al control o a la hiperactividad mental. No determina la ansiedad, pero sí muestra cómo se sostiene en el tiempo:

 

·      Rigidez .- dificultad para soltar

·      Retracción.- tendencia a la preocupación interna

·      Dilatación.- dispersión que evita el foco real

 

 

Desde la Gestesia, la ansiedad aparece cuando se combinan dos elementos:

 

                  1.             Una percepción distorsionada de la realidad

                  2.             Una identificación total con esa percepción

 

Es decir, no solo pienso algo negativo, sino que lo vivo como si fuera una verdad absoluta.

 

Raíz gestésica de la ansiedad: percepción + sobre-identificación

 

 

El error habitual es intentar controlar la ansiedad directamente: “No quiero sentir esto…”; “Tengo que calmarme…”;“Esto debería desaparecer…”

 

Desde la Gestesia, el cambio real ocurre cuando dejamos de luchar contra la emoción y empezamos a observar, pasando del control a la comprensión a través de preguntas tipo:

 

·      ¿Qué estoy interpretando?

·      ¿Qué lenguaje estoy utilizando internamente?

·      ¿Qué estoy dando por hecho?

 

 

Una de las principales dificultades es entender que la ansiedad empuja a REACCIONAR: evitar, querer controlar, huir o sobrepensar.

 

El trabajo gestésico consiste en pasar de la reacción a la respuesta, crear un espacio entre estímulo y respuesta donde aparece la posibilidad de elegir.

 

No se trata de dejar de sentir ansiedad, sino de:

 

·      No convertirla en acción automática

·      No creer ciegamente en el pensamiento que la acompaña

·      No construir identidad a partir de ella

 

 

Desde este enfoque, la ansiedad, es una señal que indica que hay una interpretación que está siendo vivida como amenaza.

 

La ansiedad es un indicador, no un enemigo. No es necesario eliminarla, sino comprenderla.

 

Cuando cambia la forma de percibir, cambia la emoción.

Y cuando cambia la emoción, cambia la forma de estar en el mundo.