Suponer, no es más que dar por cierto un pensamiento y creerlo.
Suponer parece inofensivo… pero suele ser una de las mayores fábricas de conflictos .
Una de las mejores formas de evitar conflictos es no suponer. El problema fundamental es que nuestra mente es especialista en crear, imaginar, esperar y por supuesto suponer.
Al ser humano le cuesta mucho darse cuenta de que no somos lo que pensamos, si no la conciencia que se da cuenta de lo que pensamos, y debido a este error de percepción, nos metemos en un montón de problemas. De modo que no voy a coger las llaves de casa porque supongo que el otro las va a llevar; no voy a preguntar a los niños si la tarea está hecha, porque supongo que como no han salido en toda la tarde de la habitación,¡ raro sería que no hubieran dedicado un momento a sus deberes!
De la misma manera, no voy a recordar a mi cliente que el lunes es el último día del pago del IRPF porque hace un mes ya estuvimos hablando de ello, ni le voy a preguntar a mis padres si han cogido las entradas porque ya se lo dije, ¿qué necesidad hay?
Después viene la sorpresa, mi pareja no ha cogido las llaves de casa porque también suponía que las iba a llevar yo, los niños no han hecho los deberes, el cliente no se ha dado cuenta de la fecha límite y mis padres entendieron que las entradas las cogía yo para que se quedarán tranquilos.
Aquí van razones claras por las que no es buena idea suponer:
1. Confundes interpretación con realidad
Lo que supones habla más de tu mapa mental, tus miedos o expectativas que de lo que realmente está ocurriendo.
2. Alimenta malentendidos
Das por hecho intenciones, emociones o motivos que la otra persona quizá no tiene. Resultado: discusiones innecesarias.
3. Genera reactividad emocional
Reaccionas a una historia que te cuentas, no a los hechos, y cuando reaccionas desde ahí, pierdes elección.
4. Te aleja de la comunicación real
Si supones, dejas de preguntar y cuando no preguntas, no conoces.
5. Refuerza prejuicios y etiquetas
Cada suposición repetida se convierte en una “verdad” interna que condiciona cómo miras a los demás.
6. Distorsiona la percepción de la intención del otro
Especialmente peligroso: suponer que el otro “lo hace con mala intención”. Esto rompe vínculos muy rápido.
7. Limita tu capacidad de aprender
Cuando crees que ya sabes, dejas de observar y sin observación, no hay comprensión.
8. Te quita responsabilidad personal
“Como supuse que…” suele ser una forma elegante de no asumir que no preguntaste o no verificaste.
9. Provoca desgaste emocional
Vivir reaccionando a suposiciones cansa mucho más que vivir en contacto con los hechos.
10. Reduce la calidad de tus decisiones
Decidir desde una premisa falsa casi garantiza resultados pobres.
Y,¿ cuáles son las alternativas sanas a suponer?
Pronto lo veremos porque en breve tendréis un taller.