Involución social

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El fin de las relaciones en aras de la revolución individualista.

El ser humano es un ser social, necesita de las relaciones personales. Esto es un hecho innegable que define nuestra biología y existencia a través de los siglos.

¿Recordáis lo que le ocurre a Robinson Crusoe cuando se queda solo en una isla desierta? Acaba teniendo conversaciones con una fruta a la que dibuja una cara. Necesitamos comunicarnos o al menos sentir que lo estamos haciendo o que estamos conectados. 

El hombre de hoy en día parece haber querido liberarse de ese lazo (por otra parte alentado por las nuevas tecnologías que generan sensación de conexión) en pos del individualismo, de la libertad. Pero cuando le tienes miedo a la libertad, cuando siempre has pertenecido a un grupo y has perdido esos lazos que te fijaban a la sociedad, te vas a aferrar aún más a las convenciones, al qué está bien o qué está mal, condicionado por qué dirán...

Hemos perdido nuestro para qué y a día de hoy tenemos más amigos que nunca y nos sentimos solos; tenemos más dinero que nunca y perdemos nuestra salud; viajamos más que nunca, pero no conocemos a nuestros vecinos; hemos aprendido a pedir, pero no a dar; tenemos todo tipo de artilugios para mejorar nuestra comunicación y no hablamos con las personas que tenemos al lado; tenemos más y nos sentimos menos.

Nos han convencido de que la felicidad va unida al éxito material y cuanto más tenemos más infelices somos.

Son tiempos donde la gente se exhibe a través de las redes sociales, donde exhibe lo que considera que es la vida ideal mientras no deja de sufrir en su vida real. Tiempos en los que podemos comprar a través de un clic y no podemos decidir por nosotros y para nosotros.

Hemos sustituido la religión y la filosofía por la ciencia, buscando certidumbre, y no hay nada que dé menos certidumbre que algo que está en constante cambio.

Por gracias a la ciencia y su desarrollo nos encontramos con que lo que antes era válido, ahora no lo es; lo que demostré ayer, ahora no puedo demostrarlo; y lo que antes era bueno ahora es malo.

Quizás para que nuestra salud no se resienta, tanto la salud física como la mental, quizás y solo quizás podemos seguir con esa actitud científica y cuestionarnos si este cambio que estamos tomando es el correcto.

Analizar pros y contras, beneficios y perjuicios, y si nos damos cuenta de que no solo no hemos mejorado como sociedad, sino que estamos cada vez más tocados (más ansiedad, más estrés, más suicidios…) Quizás y solo quizás podemos plantearnos el hecho de dejar de buscar fuera para buscar dentro. Dejar de individualizar para ser un individuo dentro de la sociedad. Relacionarnos con los demás de forma física, disfrutar del contacto, de las relaciones, de la pertenencia.

Quizás, y solo quizás, no sé…