Por qué cuesta generar cambios

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Producir cambios y mantenerlos en el tiempo de manera efectiva

Vivimos muy rápido y no somos conscientes de ello.

Nos pasamos la vida pensando en lo que vamos a hacer, en vez de pensar en lo que estamos haciendo y solo al final reflexionamos sobre ello, lamentando no haber aprovechado más el tiempo.

Todas nuestras buenas intenciones suelen quedarse en eso, en buenas intenciones porque no estamos dispuestos a “sacrificar” nada, a renunciar a nada.

La cuestión a entender es el por qué nos cuesta mantener los cambios.

Podríamos decir que nos cuesta, porque en el mundo físico en el que vivimos, en este mundo material al que damos la mayor de las importancias, perdemos de vista y menospreciamos el mundo mental o el mundo emocional, sin caer en la cuenta de que las tres esferas (la física, la mental y la emocional) están relacionadas en lo que a producir cambios se refiere.

Cuando yo produzco un cambio en la esfera física, éste no durará si no se produce también un cambio en la esfera mental y en la esfera emocional. Ocurre entonces que en muchas ocasiones, bien por inconsciencia, bien por ignorancia, no realizamos los cambios en las tres esferas y nos encontramos como todos los 31 de diciembre con propósitos de cambio beneficiosos para nosotros (empezar gimnasio, comenzar la dieta, aprender un idioma…) lo mantenemos un tiempo y pasado ese tiempo lo dejamos, sin saber muy bien por qué.

Del mismo modo que dichos cambios no se producen en el aspecto personal, este proceso infructuoso se puede dar a nivel profesional, ya sea en el propósito de liderar grupos  o mejorar en mi propio liderazgo y desarrollo interpersonal.

Si el cambio en la esfera física no viene acompañado de una buena motivación a nivel mental, la emoción resultante no será la adecuada.

Si la motivación no es la adecuada, es decir, el cometido resulta pesado, duro, arduo… aunque nuestro “jinete”,  el cerebro racional (esfera mental) tenga muy claro qué dirección a tomar, el “elefante”, el cerebro límbico (esfera emocional) va a cambiar con mucha probabilidad de dirección.

Porque las emociones representadas en esa fortaleza física del elefante, siempre pueden más, en comparación con la fortaleza y peso del jinete.

Asociar “estar bien” con la palabra sacrificio es un error muy común  que frustrará nuestro objetivo con mayor facilidad.  Asociar cuidar tu alimentación, tu cuerpo, tus pensamientos con sufrir, estar limitado o pasar hambre…no anima a nadie. 

¡Eso sí! Luego vienen las quejas amargas porque engordas, estas fuera de forma y no te vale la ropa pero todo, simplemente, porque no te has dado cuenta de que has partido desde una emoción desagradable y te has instalado en ella.

Esto, como he dicho antes, también es válido a nivel profesional, cuando no estamos dispuestos a cambiar una serie de hábitos, porque creemos que nos va a suponer un sacrificio, por mucho que nos pueda aparecer en la cabeza la dirección, no lo haremos. El elefante dirigirá la acción.

Solo ser conscientes, nos ayudará. Ser conscientes de que el beneficio será siempre muy superior a lo que podemos renunciar. Ser conscientes que el camino duro sólo está en nuestra mente y que podemos elegir la emoción que nos allane el camino. 

 De hecho, lo más probable es que una vez realizado el cambio y cuando lo mantenemos en el tiempo ya ni siquiera nos parece un sacrificio sino que se ha transformado en motivación para seguir produciendo cambios.

¿Quieres producir cambios? Pues ten en cuenta las tres esferas.