Por qué nos cuesta tanto tener una buena relación de pareja
¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO TENER UNA BUENA RELACIÓN DE PAREJA?
Nunca habíamos tenido tantas posibilidades para encontrar pareja, sin embargo, quizá nunca nos había resultado tan difícil mantener una relación sana y profunda.
Vivimos en una época en la que podemos conocer a alguien en cuestión de minutos, pero la realidad es que necesitamos mucho más tiempo para conocerlo de verdad.
Nos hemos acostumbrado a la inmediatez: si algo no funciona, buscamos otra cosa; si aparece un conflicto, pensamos que quizá hemos elegido mal; si la relación deja de producir las mismas emociones que al principio, confundimos muchas veces el final de la ilusión con el final del amor.
Pero hay algo más.
Llegamos a las relaciones con expectativas enormes: queremos sentirnos comprendidos, respetados, deseados, acompañados y, además, pretendemos que la otra persona encaje perfectamente con nuestra forma de entender la vida.
Cuando cualquiera de estas cosas no sucede, aparece la frustración.
También nos cuesta estar solos.
Desgraciadamente cuando tenemos miedo a la soledad, podemos terminar buscando en la pareja algo que ninguna pareja puede proporcionarnos ya sea que llene nuestros vacíos, calme nuestras inseguridades o confirme constantemente nuestro valor.
A todo esto se añade una dificultad fundamental: no siempre sabemos relacionarnos con nosotros mismos.
Si no conocemos nuestras necesidades, nuestros miedos, nuestras heridas y nuestros patrones de reacción, difícilmente podremos comprender qué nos ocurre cuando estamos con otra persona.
Por eso quizá una buena relación no consiste en encontrar a alguien que nunca nos haga daño, que piense como nosotros o que nos haga felices permanentemente.
Consiste en encontrar a alguien con quien podamos aprender a relacionarnos de otra manera.
Con más honestidad, con más escucha, con menos expectativas, y sobre todo, con menos necesidad de cambiar al otro.
Porque amar a alguien no significa conseguir que sea como nosotros queremos.
Significa aprender a descubrir quién es.
¿Estamos preparados para conocer realmente a la persona que tenemos delante o solo queremos que encaje en la idea que nos hemos construido de ella?