El peligro de decir YO SOY ASÍ

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Creer que no podemos ser de otra manera nos estanca

Hay una frase que pronunciamos con enorme facilidad:

 

«Yo soy así».

 

La utilizamos para explicar que somos impacientes, desconfiados, exigentes, impulsivos, sensibles, controladores, desordenados… Como si esas tres palabras fueran una explicación suficiente.

 

Pero quizá el verdadero peligro no está en reconocer cómo somos sino en creer que no podemos ser de otra manera.

 

Cuando digo «yo soy así», puedo estar describiendo una característica de mi personalidad pero también puedo estar construyendo una frontera.

 

Una frontera que dice:

·      No voy a cambiar.

·      No puedo hacerlo diferente.

·      Los demás tendrán que aceptarme como soy.

 

Y entonces una descripción se convierte en una justificación.

 

·      «Soy muy directo».

·      «Es que tengo mucho carácter».

·      «No puedo evitar preocuparme».

·      «Siempre he sido así».

·      «Yo funciono de esta manera».

 

¿Y si detrás de todas esas frases hubiera una pregunta que nunca nos hacemos?

 

¿ESTO QUE SOY… LO HE ELEGIDO O LO HE APRENDIDO?

 

Porque muchas de nuestras respuestas no nacieron con nosotros. Las aprendimos.

 

·      Aprendimos a defendernos.

·      A desconfiar.

·      A agradar.

·      A controlar.

·      A evitar el conflicto.

·      A buscar reconocimiento.

·      A anticiparnos al rechazo.

 

Y cuando repetimos una conducta durante muchos años, puede llegar un momento en que dejamos de verla como una conducta y empezamos a llamarla identidad.

Ahí aparece el problema. 

Porque si digo: «A veces reacciono con enfado», existe la posibilidad de aprender a responder de otra manera.

 

Pero si digo: «Yo soy una persona enfadada», parece que ya no hay nada que hacer.

 

-              La primera frase describe un comportamiento.

 

-              La segunda construye una identidad.

 

Las identidades que creemos inamovibles pueden convertirse en auténticas cárceles.

 

Quizá conocernos no consiste únicamente en descubrir cómo somos, también consiste en descubrir qué parte de lo que somos puede transformarse.

 

No se trata de dejar de ser nosotros, se trata de dejar de utilizar el «yo soy así» como una excusa para no evolucionar.

 

Porque quizá la pregunta más interesante no sea «¿Cómo soy?», sino:

 

«¿Quién puedo llegar a ser cuando dejo de reaccionar siempre de la misma manera?»

 

A veces, crecer comienza cuando dejamos de decir «Yo soy así», y empezamos a decir:

 

«Hasta ahora, he sido así».

 

Y tú, ¿qué «yo soy así» has utilizado alguna vez para justificar algo que, en el fondo, sabías que podías cambiar?