El camino del cambio

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¿Preparado para descubrir quien eres realmente?

No puedes negar que de un tiempo a esta parte el mundo de las emociones se ha puesto de moda.

Tampoco podrás negar que la información a veces es tan amplia que es imposible no perderse.

Y menos aún podrás negar que las redes están llenas de personas con consejos bienintencionados.

Lo que sí es seguro es que habrás buscado llevar a la práctica alguno de estos consejos en aras de encontrarte mejor.


Lo que quizá no sepas es que poner en práctica esos consejos exige previamente recorrer otro camino si lo que quieres es que realmente dichos consejos den los frutos que persigues.


Comenzar el camino mirando hacia afuera ya es un paso importante, sabes que algo no va bien y buscas cambiarlo.

Hacerlo mirando hacia adentro es un paso aún mayor, sabes que lo que tienes que cambiar te pertenece.


Pero comenzar el camino, prestando atención cuando miras hacia adentro a lo que realmente tienes que prestar atención... eso ya es señal de éxito.


La cuestión es que para saber a qué tengo que prestar atención mi camino debería comenzar por un trabajo de auto-conocimiento para identificar aquellas cosas con las que me puedo boicotear.


En primer lugar, será importante prestar atención a las creencias. Nuestra personalidad se ha ido forjando a través de los años ya sea por condicionamientos inconscientes derivados de nuestra educación, la recibida por nuestros padres, profesores, religión, ya sea por los condicionamientos derivados de las propias experiencias. Nuestro cerebro es una máquina perfecta con el firme propósito de hacernos la vida más fácil. La cuestión es que fruto de ello se forja nuestra personalidad, nuestro alter Ego, nuestro HULK, encaminada a sobrevivir, con el que acabamos identificándonos cuando en realidad nuestra ser, nuestra esencia está ahí. El problema es que cuando te das cuenta que no eres tú que es tu ego, cambiar la conducta, recuperar tu esencia supondrá enfrentarse a una gran pregunta, ¿voy a gustar?


En segundo lugar deberás descubrir tus apegos, tan directamente relacionados con las expectativas.

Aquí es donde reside la importancia del "saber a qué prestar atención".

Cuando reaccionamos lo hacemos en base a una serie de parámetros, de juicios... La pregunta que siempre debería estar en nuestra cabeza es ¿ESTOY ESPERANDO?


  • ¿Estoy esperando que algo suceda de una determinada manera?
  • ¿Estoy esperando un resultado?
  • ¿Estoy esperando que alguien actúe de un forma en particular?
  • ¿Estoy esperando comportarme de una forma en particular?


En definitiva, ¿le he puesto un condicionamiento a una circunstancia y me he apegado a él y por eso ahora estoy sufriendo?


En tercer lugar, sería importante identificar en qué momento de la línea temporal estás, porque todo aquello que te saque del presente te causará incomodidad.


Estos tres puntos te devuelven a ti, a prestarte atención, a no echar balones fuera poniendo el foco y la puntilla en los demás sino obligándote en todo momento a observarte, sin juicios, porque los patrones de conducta programados en nuestro cerebro, ahora que los estás observando, irán cambiando y no lo harán en un día ni todos al mismo tiempo...

De hecho la actitud y la práctica van a ser tus mejores amigos y aliados en ese camino de cambio.


Lo mismo que Roma no se construyó en un día, nosotros tampoco.


¿No te parecería divertido RE-descubrirte?